No pretendo ser el más veloz,ni el más habilidoso. No llevo cuentakilómetros. Tan solo quiero disfrutar de mi bicicleta y de los parajes por donde pedaleo para poder mostrarlo al mundo. Dos Pedales,rutas largas por la naturaleza y la historia. Bikepacking: cicloturismo ultraligero. Bayern (Alemania)...

31/8/16

Ruta de 240 km al lago alpino más grande del Tirol

Aprovechando que estoy solo en Múnich decidí marcarme un rutón histórico "zarbahe" de esos en los que da igual la hora que llegues a casa,pues no hay nadie esperando preocupado.


El día salió estupendo,ni frio ni calor,aunque a mediodía el calor hizo acto de presencia pero sin abrasar.

El camino fue variado,alternando más pista y sendero que asfalto. El primer objetivo del día fue llegar hasta el lago Tegernsee. Es un lago famoso por la cerveza del mismo nombre,la cual tuvo su origen en en el año 1050,elaborada minuciosamente en aquella época por los monjes del monasterio benedictino que se halla en una de sus orillas. Hoy en día podemos disfrutar de ella,es una de mis cervezas alemanas preferidas.

Tegernsee.
El lago Tegernsee surcado por veleros,pequeñas embarcaciones de remos y a motor.
 Bordeé el lago por una de sus caras para ir alejándome poco a poco rumbo a los Alpes a la vera de rios,  cruzando puentes de madera o hormigón y frondosos bosques. Un recorrido de lo más variado.

Un rio seco en verano.
Otro estrecho pero caudaloso.


El trayecto que sigo combina varios recorridos,por ejemplo el de Múnich-Venecia...

No tardé mucho en llegar a los Alpes quedando poco para cruzar la frontera con Austria.

Cuando cruzo la frontera,tras un kilométrico sube y baja por bosques,me adentro en este pais por un cómodo carril-bici al lado de una carretera bien delimitado y separado del tráfico. Luego me alejo del asfalto por solitarias pistas forestales hacia el pueblo tirolés de Achenkirchen. Queda poco para llegar. Se hace largo el trayecto aunque es bien bonito. Parece que nunca vaya a llegar al dichoso lago Achensee. El paisaje me recuerda mucho a Galicia,menos por las viviendas de madera con sus tejados y típicos balcones plenos de coloridas flores.


Sigo el sendero por una empinada cuesta y empiezan a sonar truenos,a levantarse el típico viento pre-tormenta y a oscurecerse el cielo. Me temo lo peor. Quiero llegar al lago y luego ya veremos que pasa.

Sigo dando pedales hasta que en el pueblo de Achenkirch veo gente con toallas en el cuello o enrolladas a la cintura. También personas andando apresudaramente de un lado a otro llevando hamacas de plástico bajo el brazo. De pronto el lago Achensee se mostró antes mis ojos.

Haciendo un poco de historia del lago Achensee,el impulsor del turismo en este lugar se lo deben al archiduque Ferninad II de Austria (s. XVI). Llevó embarcaciones venecianas a sus aguas para el uso privado de la Corte y poco a poco el sitio fue tomando fama entre la población y el extranjero.  En el siglo XIX un barco de vapor surcó sus aguas en pleno apogeo del turismo de la zona.  El lago mide 9 kilómetros de largo por uno de ancho.


Sus aguas color turquesa contrastan con las rocosas montañas que lo rodean. Numerosos hoteles,un camping y algún que otro balneario flanquean el lago. Formaron unas playas artificiales de lo más pintorescas en sus orillas. Debido a la inminente tormenta la gente estaba recogiendo las tumbonas y toallas y yendo hacia los hoteles o coches.

Empezó a caer una suave lluvia. Quedaban unos 120 km para llegar a Múnich...Tras comer unos bocadillos arranqué hacia casa pero por otro camino diferente de la ida. Crucé la frontera y fui hacia el lago Sylvenstein.

Podría haber ido cómodamente por carretera hasta Sylvenstein (8 km de asfalto entre coches),pero preferí ir por monte. Esta decisión me costó unas buenas cuestas,alguna de ellas con bastante pendiente ascendente. Aunque luego las bajadas fueron de lo más reconfortantes. También preciosos paisajes se iban mostrando ante mi bicicleta. La bicicleta gravel respondió excelentemente bien a los caminos.

Ah,al final la tormenta quedó en tierras austríacas. Menos mal.

En la espesura del bosque un rio baja rápido por un cortado formando algunas tranquilas pozas que invitan al baño.
 Ahora deseaba llegar con los últimos rayos de luz al lago Sylvenstein y luego ir por la Via Tirolensis y el Isarradweg hacia Lenggries y Bad Tölz para continuar hasta Múnich.

Vi el ocaso en el alpino lago Sylvenstein preparando la bici con el foco Magicshine de 1000 lumenes,el frontal Led Sense Seo 3 de 100 y la luz roja de doble led del casco. También le puse la funda reflectante a la mochila deuter.


Los focos respondieron iluminando los oscuros caminos de monte a la perfección. Fui alternando la máxima potencia del Magicshine y la mínima que es al 30%. Incluso con la mínima pude pedalear rápido por los caminos. El frontal  Led Sense Seo 3 ayudó bastante a ahorrar foco en las zonas más iluminadas,también alternando max y min.

En uno de los numerosos bosques escuché el cercano gruñido de un jabalí y los chillidos que emiten los zorros. Alguna ave nocturna también hizo acto de presencia sumándose al grupo. Hice una parada para comer una barrita y beber agua bien atento a mi alrededor. La hice a oscuras,aunque al final enchufé el frontal al mínimo. Cuando escuché pisadas de pezuñas próxima a mi seguí pedaleando alegremente sin pausa con los focos a tope.

Ya pasado el pueblo de Bad Tölz ,yendo por el Isarradweg (a la vera del rio Isar), hice otra pequeña parada en mitad de un oscurísimo camino despejado para sentarme en el suelo a ver el estrellado firmamento. Pude observar las constelaciones y las millones de estrellas del espacio sideral. Volvi a escuchar la naturaleza salvaje en estas horas intespestivas.Esta vez solamente eran vacas que deambulaban de un lado a otro haciendo sonar sus cascabeles en las praderas.

Llegué a la ciudad de Múnich sin contratiempos. La batería de la Magicshine me duró 6 horas y aún le quedaba energía para rato. Una pasada.

El foco frontal Seo 3 del casco tiene una duración de 10 horas al máximo. Fui con ambas luces desde el lago Sylvenstein (los Alpes) hasta Múnich (80 kilómetros entre ambos lugares) sin problemas. A la ciudad llegué a eso de las 2:00 a.m.,pero me perdí un poco por sus calles y entonces finalmente a casa fue a eso de las 3:00 a.m.

Me duché,cené,tomé una cerveza Paulaner (típica de Múnich) y me fui a dormir feliz con la hazaña.
240 kilómetros y más de 1.850 metros de desnivel. El lago Achensee está situado a más de 929 metros de altitud.

Me alimenté e hidraté muy bien durante el rutón con lo cual no acusé fatiga. No llegué muy cansado,pero el culo me dolía bastante,de hecho en el último tramo del rutón a veces iba pedaleando de pie por ello.

Ahora os muestro un vídeo-resumen del recorrido con más imágenes y vivencias de este día y su madrugada de pedaleo. 15 horas pedaleando y otras dos de descansos y paradas para comer,hacer fotos,vídeos...



2 comentarios:

Agradezco tus comentarios