No pretendo ser el más veloz,ni el más habilidoso. No llevo cuentakilómetros. Tan solo quiero disfrutar de mi bicicleta y de los parajes por donde pedaleo para poder mostrarlo al mundo. Dos Pedales,rutas largas por la naturaleza y la historia. Bikepacking: cicloturismo ultraligero. Bayern (Alemania)...

19/2/16

Las crónicas de Jose María: Superando pequeños retos

Estrenamos nueva sección y nuevo colaborador. Os presento a Jose María Alcaraz, apasionado de la bicicleta y el running. Los relatos de sus andanzas en bicicleta me cautivaron desde el principio,con lo cual se sugerí si quería que publicase sus textos en mi blog.

Por: Jose María Alcaraz
"Apenas hacía cuatro horas que había cerrado los ojos y ya estaba en pie. Suerte que tenía que sacar de paseo al peludo y que tenía por delante una buena mañana de pedaleo con un par de amigos. Llegar con el perro, un buen desayuno, vestirse...ésos rituales previos a la ruta. 

Salgo del garaje con la bicicleta al encuentro del primer compañero, nos dirigimos juntos a recoger al segundo. Ya juntos y después de repasar los últimos detalles, salimos de Platja d'Aro con la primera intención de llegar a la carretera que va a Tossa de Mar, muy conocida por sus curvas, sube-bajas constantes y paisaje de quitar el hipo. Supongo que por eso tantos profesionales, equipos y aficionados nos gusta tanto pedalear por la Costa Brava. 

En un primer momento (y yo que soy un despistado) pensaba que el destino iba a ser Tossa de Mar, pero a ocho quilómetros de ésa población se encuentra un desvío, que muchos dirían que es al mismísimo infierno, y otros que es la famosa escalera al cielo de la que tanto cantaba Robert Plant con Led Zeppelin. Ése desvío lleva a la ermita de Sant Grau d'Ardenya. 

Tras un intercambio de palabras, “que conste en acta que sois unos cabrones”, me convencen y me animan a afrontar el reto que tenía pendiente por tachar. Empezamos la ascensión. Según el “chivato” de uno de los compañeros, vamos subiendo rampas de hasta un 8% de desnivel. De momento vamos bien, metro a metro, pedal a pedal, voy ganando terreno. Ellos van mejor que yo, pero me van a aconsejando y animando con cada nuevo tramo. La vista des de aquí arriba es impresionante. Y allá abajo, se ve el asfalto que hemos ido dejando atrás, como una serpiente negra...parecía que no habíamos subido nada pero maaadre mía, todo tan pequeñito allá abajo era testigo de que me equivocaba. “Venga, que ya se ve el muro de la ermita!!!”. Apenas faltaba nada, un par de curvas mal contadas más y ya llegábamos. 

Llegando a la ermita de Sant Grau d'Ardenya. Foto: Noé Laguna.

 Vemos la señal que anuncia la llegada, pero el camino sigue para volver a casa. Y venía el trozo bueno, y el tío del mazo acechaba detrás de cada árbol o esquina para ver si caía alguien. Se ve una señal de tráfico muy graciosa llegados a éste punto, 14% en 300m. Que al final no es real, ya que es un quilómetro. Apretar los dientes, hacer zig-zag, cualquier truco que se tenga escondido en la manga es bueno si se llega arriba. Y voilà! Conseguido! 

 La vuelta a casa sería un acoso constante del tío del mazo...me sentía muy cansado, y cada quilómetro o repecho era interminable y se presentaba como el peor de los muros a trepar. Suerte que el primer tramo era de bajada, pensé yo. Ellos bajan que se las pelan, yo soy más prudente, o mejor digamos, cagón hehe. 

Llegamos a Llagostera, apenas quedan una veintena para llegar a casa. Faltaban las pequeñas rampitas hasta el cruce de Sant Miquel d'Aro, que parecían no acabar. Otro descenso rápido hasta Santa Cristina d'Aro y luego llanear hasta casa. Aquí aprovechamos para meter el plato grande (ya conocido como “la sartén”) y hacer unos tramos apretando el ritmo.  Total, ya si iba a morir, que fuese a lo grande y con las botas puestas. Nos despedimos y cada uno para su casa...una gran mañana de pedaleo, deporte, camaradería entre amigos y risas."

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