No pretendo ser el más veloz,ni el más técnico. Sin cuentakilómetros. Únicamente disfrutar de mi bicicleta,los lugares recorridos y poder mostrarlo al mundo.
Dos Pedales: rutas largas por la naturaleza y la historia. Rutas por la Comunidad Valenciana y Galicia (España), también Baden Württemberg y Bayern (Alemania)...

12/1/16

Corazón peregrino y viajero: Pedraza

Este texto debería de empezar así: “Erase una vez un castillo, en el alto de una colina”…
Viajar es conocer, es descubrir ciudades, países, pueblos y rincones. Que sorpresa haber conocido este minúsculo pueblo llamado Pedraza, enclavado en la provincia de Segovia, en la Sierra Norte de Madrid.
Pequeño sí, pero monumental. Una preciosidad muy bien conservada que me llenó de curiosidad y admiración. Como he dicho antes, está ubicada en el alto de una colina y desde la carretera podemos observar la arquitectura vertiginosa de los balcones que se salen a “mirar el abismo”: Es impresionante ver los muros de piedra dorada esculpiendo casas que insisten en desafiar la ley de la gravedad. Bellísimo ejemplo de la arquitectura de castilla de los siglos XII y XII.

Por: Ivy SIlva
 Para entrar en el pueblo hay una puerta, una original y bien cuidada puerta, que es la única entrada y salida del pueblo. Ese tipo de ciudades amuralladas me encantan y un pequeño pueblo así, para mí es como si hubiera salido de un cuento de hadas. Calles estrechas que te hacen sentir el frío de las piedras, queriendo o no, cuando se nos acerca algún coche buscando el aparcamiento que se encuentra del otro lado del pueblo. 

No es complicado encontrar nada en Pedraza porque, como ya he mencionado, el pueblo es tan pequeño que todo está cerca. Desde la Puerta de la Villa, en forma de arco, seguimos por la Calle Real que desemboca en la Plaza Mayor, curiosa y simpática plaza que no es redonda, ni cuadrada, ni tampoco rectangular: Fruto de varios años de construcción está formada casi en su totalidad por restos de ruinas. 

La verdad es que no ha sido diseñada por nadie y aun así es preciosa. Vecina a ella está la campana del reloj. Saliendo de la Plaza Mayor, por la Calle Mayor, pasamos por la Iglesia de Santa María, templo que tuvo mucha importancia mientras estaban en el poder los duques de Frías.

Los balcones que "miran el abismo".   Foto: Ivy Silva.
 Hay historias y leyendas muy interesantes que hablan de ella. Muy cerca de la iglesia (o mejor dicho, de sus ruinas) está ubicado el Castillo; es una fortaleza del siglo XIII y reedificada en el siglo XV. En él se encuentra la torre del homenaje, un aljibe y en la escalera hay un escudo de los Herrera. El castillo fue escenario del cautiverio de Francisco, el Delfín de Francia, y de su hermano Enrique, duque de Orleans, entre 1526 y 1530.

Acueducto romano reconstruido en el año 2000.  Foto: Ivy Silva.
 Las casas del pueblo son muy peculiares porque casi todas tienen balcones que asoman al cañón que hace la frontera natural entre el pueblo y las afueras. Hay una en especial muy interesante porque tiene un balcón de esquina realmente bonito, dicen que la casa perteneció a una tal familia Ladrón de Guevara. ¡Pero ojo! Que no eran ladrones, era un apellido vasco, de la época, y era una familia que ocupó cargos importantes en el gobierno de la villa a mediados del siglo XVII. 

Las estrechas calles de Pedraza. Foto: Ivy Silva.
 Volviendo a las casas: Casi todas las casas tienen esos balcones que, tanto te asoman a las estrechas calles, como te invitan a una sensación de vértigo cuando están localizados en los exteriores de la muralla. Muchas casas tienen escudos, lo que significa que muchos nobles tenían, por allí, su refugio. 
 
La Cárcel de la Villa es un edificio del siglo XIII también muy interesante, que conserva las celdas originales: En madera. Creo que es uno de los pocos ejemplos de cómo eran, en verdad, las cárceles de la edad media. Hay una guía que cuenta toda su historia, dato importante porque si no, no entenderíamos el valor histórico que tiene ese lugar. Sensación escalofriante la de bajar a la mazmorra… No creo que deba de comentar lo que nos ha dicho la guía, para no quitar el interés de la visita, pero una cosa es cierta: No sé quién era más malo, si los carceleros o los bandidos, porque los castigos que se aplicaban allí eran verdaderamente cosa del otro mundo.

Vistas. Foto: Ivy Silva.
 Más leves e inspiradoras, sin duda son las vistas de todo el pueblo desde los pies de la colina, donde encontramos una fuente y el manantial que la alimenta, más adelante la ermita de la Virgen de Carrascal, patrona de la villa y el acueducto romano que fue reconstruido en el año 2000. Es un paseo tranquilo donde podemos tranquilizar el espíritu y disfrutar de todas las vistas escuchando el canto de los pájaros.

Acueducto y villa monumental. Foto: Ivy Silva.
 Tan cerca y desconocida. Me quedé encantada de conocer este bellísimo pueblo que está a poco más de 120 km de casa y que yo ignoraba por completo. Grata sorpresa y ganas de volver para hacer una excursión también por sus arrabales, seguro que tendré aún más cosas que contar. 

Como he dicho antes: Viajar es conocer, es descubrir ciudades, países, pueblos y rincones. Es preciso estar atento porque muchas veces, lugares con encanto están tan cerca de nosotros que casi no somos capaces de verlos.   Pedraza: Otro precioso descubrimiento del corazón peregrino y viajero.


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