No pretendo ser el más veloz,ni el más técnico. Sin cuentakilómetros. Únicamente disfrutar de mi bicicleta,los lugares recorridos y poder mostrarlo al mundo.
Dos Pedales: rutas largas por la naturaleza y la historia. Rutas por la Comunidad Valenciana y Galicia (España), también Baden Württemberg y Bayern (Alemania)...

1/4/15

Corazón peregrino y viajero: Mérida

Los legionarios romanos se aproximaban con sus sandalias de piel, sus túnicas blancas, cascos y armas relucientes; marchaban pisando fuerte y acompasadamente sobre la calle de piedra: Otra misión o entrenamiento empezaba en aquél momento.

 Mérida


Por: Ivy Silva
Caminaban con pasos firmes en una fila de tres columnas que ocupaba tola la calle. Los comerciantes, acostumbrados con aquel sonido, salían de sus tiendas y rápidamente retiraban sus vajillas y tinajas de cerámica que estaban expuestas en las puertas de sus comercios; los niños curiosos, saltaban de un lado a otro extasiados con el desfile de la tropa, las mujeres con sus vestidos de tono pastel, recogían las frutas y verduras de sus cestas, ayudadas por sus sirvientas y entraban en sus casas dejando semi-cerradas las ventanas; ventanas que muchas veces las separaban de la realidad de la calle pero también eran testigos de ocultas miradas y suspiros secretos…

El sonido de los soldados poco a poco iba desapareciendo y mi caminada por Augusta
Emerita seguía…
Llegué hasta el Circo Romano y observé que aquél día estaba todo en silencio, muy distinto del griterío y euforia que se escuchaba por allí en los días de espectáculos que atraían la atención de grandes masas, espectáculos que eran financiados por los personajes de las clases dirigentes, con fines electorales y para hacerles propaganda de su elevada posición social. Miraba para aquella magnífica obra, una de las más importantes del Imperio Romano y daba las gracias por poder estar allí junto a ella y no tener que viajar meses y meses para conocer, al otro lado del mar, las maravillas arquitectónicas de aquel Imperio. Aunque estuviera fuera de las murallas, era sin lugar a duda, majestuoso y uno de los primeros edificios a ser construido, en el siglo I d.C., después de la fundación de Augusta Emerita. Su imponente estructura tiene 440 metros de largo y 115 de ancho, su fachada está revestida de granito que realza las columnas del mismo material, el graderío tiene capacidad para 30.000 espectadores… Imponente, impresionante y maravillosos edificio…

 
 Miro al otro lado y sin menos admiración, paso algún tiempo observando los muchísimos arcos del acueducto; todo tan armonioso y perfecto que el tiempo pasa sin darme cuenta. El Templo de Diana, Foro Municipal, Casa del Mitreo, el Arco de Trajano… 

Como me gusta caminar por esas calzadas romanas, en cada paso que doy imagino la cantidad de horas, días y años que han sido necesarios para construir ese camino de mosaicos… 
¿He dicho mosaicos? ¡Sí! Los mosaicos son esos “cuadros” formados por miles y miles de piedrecillas de más o menos 1cm2, cortadas en distintos formatos y colores, que forman, gracias a manos expertas, dibujos y figuras geométricas que nos cuentan leyendas, que admirados, observamos y nos preguntamos cómo es posible que la piedra exprese tanto movimiento… 

Los mosaicos están por todos los lados: En los locales de trabajo, tiendas, templos, plazas y sobretodo en las casas señoriales; los hay más pequeños, los hay grandiosos… Todos son preciosos. 

Augusta Emerita es una joya, una joya a cielo abierto. Camino por las calles intentando absorber cada detalle, como si supiera que, en breve, ya no podré estar allí. Camino observando cada adorno de cada columna, de cada estatua, de cada piedra, intentando que nada se me escape. Llego al Teatro Romano y allí me quedo sentada, sintiendo la atmósfera, los pájaros cantan, el olor a los naranjos invade el espacio, estoy sentada en frente al escenario de ese teatro que nació en el año 15 a.C. 

Casi puedo escuchar la orquesta, los espectadores (hasta 6.000 personas pueden acomodarse allí), los actores y cantantes actuando… Desde donde estoy, veo que un espectáculo se inicia, y veo el coro, el escenario de madera, los mástiles del telón y toda la infraestructura para que la obra que empieza salga perfecta. Puedo escuchar la ovación del público, las flautas, citaras y tambores… Las estatuas de Ceres, Plutón, Proserpina y todas las otras que están en el escenario, me invitan a quedarme allí, a ver y oír lo que los artistas nos quieren enseñar. Los pórticos y las columnas son impresionantes y la magia de estar sentada allí me hace soñar que soy una espectadora más…

¿Soñar? Esta es la palabra…

Augusta Emerita, nuestra preciosa Mérida (paso obligatorio de los peregrinos del Camino Mozárabe a Santiago), nos lleva a los rincones casi olvidados del tiempo, me “despierto” de mi vida onírica y ya no escucho más a los legionarios, en lugar de los grandes edificios, hay las ruinas de mármol y granito; las calles me llevan por la Historia y el museo me indica que sí, todo ha existido, y que gracias a la magnifica labor de hallazgo y conservación, aún podemos disfrutar de cerca y sentir la grandiosidad que ha tenido esta espectacular ciudad romana con acento español , enclavada en Extremadura. Un orgullo poder conocerla, una alegría poder sentirla, un placer saber que en cualquier momento puedo volver a verla…

Ivy Silva

3 comentarios:

  1. Me ha encantado tu manera de describir Mérida. Muchas gracias por esta más que agradable lectura de la capital autonómica de mi tierra. Saludos

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  2. Muchas gracias Shabel ! Un Abrazo !

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Agradezco tus comentarios