No pretendo ser el más veloz,ni el más técnico. Sin cuentakilómetros. Únicamente disfrutar de mi bicicleta,los lugares recorridos y poder mostrarlo al mundo.
Dos Pedales: rutas largas por la naturaleza y la historia. Rutas por la Comunidad Valenciana y Galicia (España), también Baden Württemberg y Bayern (Alemania)...

2/2/15

Corazón peregrino: Soy una célula que forma el Camino.

 Todos en algún momento nos reinventamos,por eso ahora llega el momento de despedir la sección "Corazón peregrino",una parte de la web dedicada exclusivamente a los escritos sobre el Camino de Santiago que nuestra colaboradora Ivy Silva nos va mandando periódicamente. Textos salidos directamente de su corazón peregrino.  Pero no preocuparse, Ivy no nos abandona.  Simplemente es un cambio,un buen cambio acorde al concepto de esta web que  no solamente se dedica al Camino de Santiago,si no que se abre a todo tipo de experiencias viajeras en torno a la bicicleta y al senderismo. Este es el último texto de la sección y la nueva se titulará: "Corazón peregrino y viajero".



                                                Soy una célula que forma el Camino

Cuando vivía en Sao Paulo, Brasil, mi tierra, donde viven mis padres mis hermanos y sobrinos; pensaba, con ansia y nostalgia, en lo maravilloso que sería vivir más cerca del Camino de Santiago, para poder estar el él en cualquier momento en que yo quisiera. Como ya sabéis, el Camino de Santiago me ha traído hasta aquí, y a él doy las gracias por haber formado una familia encantadora que me apoya en todo lo que hago.

Por: Ivy Silva.


Cuando empecé mi viaje como peregrina, ni siquiera imaginaba lo que encontraría cuando llegase a la tumba del Apóstol. La primera vez, he vuelto a casa preguntándome si algo cambiaría después de que se me pasase el dolor en la espalda y en los pies, mientras las ampollas cicatrizaban...

Ya en el segundo peregrinaje, en el propio camino, ya sentía que “puertas” empezaban a abrirse delante de mis ojos y notaba que a cada etapa, yo iba naciendo para algo nuevo, notaba que la lluvia, que en muchos casos podría ser molesta, en aquel momento me daba la sensación de un “baño en el alma”, que me limpiaba para recibir ese “algo nuevo” y cuando llegué a Santiago de Compostela, caminé hasta la Catedral y ansiosa abracé al santo dándole las gracias por haberme guiado con su cuidado y cariño, y haber podido transformarme en alguien más leve, más completa y más feliz. Todo estaría perfecto si no ocurriera “algo más” en esa mí transformación:

Lo que pasa conmigo, y con los Peregrinos que conozco es que, no lo sé, no podría explicar, es que muchas veces, en muchos momentos, deseo “desesperadamente” volver al Camino, a su esencia, a caminar horas y horas con la mochila y las botas, sujetar firme el bordón, volver a mirar el horizonte como si fuera la primera vez… Un deseo que duele por dentro, una inquietud que no me deja dormir bien por la noche, momentos que solo me llevan a hablar y pensar en él: El Camino. Hay quien diga: “Ah! ¡Eso pasa, en las próximas vacaciones tu puedes volver y ya está!” Pero, no es tan sencillo cuanto parece… No, no es tan sencillo… Sea por trabajo, por la familia, por estudios, o por algún otro motivo, muchas veces no es fácil estar allí en el momento que deseo estar, y eso, creedme, no es fácil…

Cada peregrino es una célula de la ruta jacobea que no puede ser cambiada. Hacemos el Camino y el Camino alimenta nuestras vidas con la esperanza de un día cualquiera poder volver a recorrerlo.
Muchas veces, solo el simple pensar que estoy tan cerca y a la vez tan lejos (de su esencia, de su enseñanza) duele; un dolor que no es físico: Es un sentimiento de impotencia por no poder disfrutar de los momentos que solo el Camino es capaz de regalar: Aquel maravillosos sentimiento de estar y hacer parte de algo grande, mágico, algo extraordinario…

Camino de Madrid. Colmenar Viejo. Foto: Ivy Silva
Puedo hacer caminatas por el campo, por la montaña, por donde quería, pero cuando veo algún peregrino con las botas sucias, su mochila con la concha y el bordón en la mano, le veo como un “ser de luz”, un “habitante del Camino” una persona distinta de las demás… Ah! ¡Que nostalgia!... esa nostalgia invade mi alma y tengo ganas de seguir sus pasos, también quiero el polvo del Camino, el cansancio y la alegría de cada día… Quiero seguir sus pasos en silencio y sentir de nuevo la emoción de caminar horas y horas mirando las villas, bosques y piedras del Camino…

Me pregunto de donde viene esa inquietud con relación al peregrinaje, que misterio es ese que existe en caminar por este largo camino que se queda incrustado en nuestra alma impidiendo que nos conformemos con estar sencillamente en casa, sencillamente viviendo nuestra vida, nuestro día a día. Pero aún no tengo ninguna respuesta, lo que siento es que yo tengo necesidad de estar en el Camino, pero no es una llamada. Porque cuando esa llamada se hace oír, no hay escusas que nos paren.

¿Sí podré volver algún día al Camino y andar desde Francia hasta Finisterre? No lo sé. Intentaré tranquilizar mi corazón con mis “paseos buscando las señales del Camino” y disfrutando, agradecida, de todos los regalos que él me proporcionó. Él y nadie más.

Un día, hace años, oí su llamada y dejé todo para seguirlo. Estaré atenta, y si algún otro día vuelvo a oírlo, prepararé mi mochila y saldré por la puerta en busca de nuevas respuestas…

Ivy Silva


4 comentarios:

  1. Hello Cousin!
    Follow your passions. all the best on your travels!!
    gil

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  2. Hi Cousin !
    I so glad to see here !
    Follow me ! :)
    Hugs

    Ivy

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  3. I will ��HUGS!!
    gil

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Agradezco tus comentarios