No pretendo ser el más veloz,ni el más técnico. Sin cuentakilómetros. Únicamente disfrutar de mi bicicleta,los lugares recorridos y poder mostrarlo al mundo.
Dos Pedales: rutas largas por la naturaleza y la historia. Rutas por la Comunidad Valenciana y Galicia (España), también Baden Württemberg y Bayern (Alemania)...

14/1/14

Protagonistas del Camino X : Cris.

Cris una vasca que recorrió el camino Francés desde Roncesvalles.





¿Cris, cómo descubriste el mundo de las bicicletas?

En el momento en que decidimos hacer el Camino. Hasta entonces en vacaciones me solía llevar una bici que me dejaba un amigo y dábamos algún paseo, pero ni me había planteado ni fijado en que se podían hacer grandes rutas en bicicleta. Para mí más de quince km era algo fuera de mi alcance. Nos decidimos a hacer el Camino un Domingo y el martes ya tenía mi flamante bici nueva caminera. 

Teníamos dos meses por delante antes del comienzo de la aventura, así que todo fue muy rápido. Asimilar que en bici es posible recorrer muchos más km de los que yo imaginaba. Asimilar que todo lo que sube baja, jejeje... , soltar pierna, aprender a llevar los desarrollos adecuados. 

La bici la descubrí durante nuestra pequeña preparación para el Camino y durante el mismo. Y lo que me queda por descubrir...

¿Qué motivo te empujó a hacer el camino de Santiago ?

Fue absolutamente casual. Mi hermano decidió acompañar a un amigo a hacer el Camino y como mi marido si había sido aficionado a la bici y quería retomarlo, le propuso que le acompañase. A él le gustó la idea, pero siempre hemos tenido aficiones comunes y me propuso realizar este reto como siempre y una vez más juntos. A mi me pareció una auténtica locura, pero estaba tan convencido de que podíamos hacerlo que no me pude negar.

¿Porqué en bicicleta y no andando?

Curiosamente alguna vez se me había pasado por la cabeza hacer el Camino, pero andando, ya que ni siquiera sabía que los bicigrinos existiésemos, pero como la idea surgió como te he contado, pues ni siquiera nos lo planteamos de otra manera. De todos modos, es una opción que para nada descarto y quién sabe si quizás algún día llegue a Santiago como peregrina. 

¿Qué es lo que más te llamó la atención durante la travesía xacobea ?

Creo que en general el primer día. Dormimos en Burguete, en un hostal, y cuando a las seis sonó el despertador salte de la cama, abrí las contraventanas de madera para ver que tiempo hacía y entre la niebla empecé a ver un goteo de peregrinos, desfilando suave, pausadamente, en silencio. Quedé impactada. “Luismi corre... mira!, peregrinos!”, “¡toma claro!, ¿qué va a haber?”. Mientras me preparaba tenía el corazón a doscientos. Mis guantes, mi casco, mi mapa… “vamos, vamos!!!” Jajaja. 

Las primeras pedaladas casi con miedo de molestar a nadie a nuestro paso.



 Las primeras subidas, ufff... un peregrino que me ofrece sus bastones para subirme él la bici y mi negativa rotunda. “No señor, gracias!, buen Camino!” Encontramos gente cantando, riendo, de buen humor, y todo muy tranquilo, sin ruidos, sin estridencias. Para mí Roncesvalles siempre será especial y ese ambiente me llamó poderosamente la atención aunque a lo largo del Camino sentí que iba cambiando que perdía ese misticismo esa introspección de los primeros días. 

El momento más duro de tu bicigrinación:

Sin duda el segundo día. Después de comer y siestear un poquito a la sombra de un árbol, nos pusimos en marcha y el calor era horrible. A la altura de la fuente de Irache estaba k.o. Creía que no podía más y solo había empezado. El bajón físico era tan fuerte que mi cabeza me jugó una mala pasada y pensé en todos los que me habían dicho que estaba loca, que todo aquello era una barbaridad y por un momento pensé que tenían razón. Recordé que me habían dicho, nada Cris … cuando estés cansada te coges un autobús y para casa. Por suerte estaba Luismi a mi lado y no me dejó caer. No, no me alentó con sus dulces palabras. Fue mas o menos un,” anda Cris, no jodas y tira para adelante que tú puedes” y la frase del camino “nadie dijo que esto fuera fácil, así que venga!”. 

Paradita, agua, unas lagrimitas, algo de comida y a la hora estaba pedaleando de nuevo con ánimos fuerza y buen humor. A partir de entonces, no me volví a plantear ni por asomo el abandonar a pesar de caídas, dolores de rodilla o cansancio. Creo que en el Camino es fundamental la cabeza. Hay que estar despejado y positivo. 


¿Qué opinas del tema albergues, mejorarías algo a favor de los ciclistas ?

En algunos la falta de espacio exclusivo para la bici. Mi experiencia por lo demás ha sido positiva y no me he visto discriminada negativamente por ser bicigrina. 




El camino, ¿sola o en compañía?

Por supuesto con la mejor compañía que puedo tener que es mi pareja. Una vez en el Camino siempre se conoce gente pero luego están las ganas y la disposición de uno mismo a abrirse y compartir con otras personas. Nosotros salimos solos, en pareja, y a Santiago llegamos cinco personas que entre Viana y Burgos poco a poco fuimos formando un grupo. 

Desde entonces, siempre juntos. Apoyo moral, risas, muchas risas, y sobre todo muchas y muy buenas tertulias después de una buena ducha y frente a un plato de comida y una cerveza. Es increíble que cinco satélites de aparentemente órbitas tan distintas compartan tan buenos momentos juntos. 



Eso si, no quiero pecar de ingenua y como en todo, también hay quien no merece la pena en absoluto y ahí aconsejo meter un piñón pequeño y alejarse rápido no sea que te amarguen el viaje. 

¿Alguna anécdota a destacar?

Jajaja creo que la de un fenómeno que casi se mete en mi cama por equivocación. Pobre, creo que él se apuró más que yo. 

¿Crees que el camino tiene una venita romántica?

Si. A veces me paraba a pensar y era consciente que con las variantes lógicas que por el paso del tiempo haya sufrido el Camino, estás recorriendo lugares y atravesando parajes que los peregrinos llevan recorriendo siglos. Realmente pasas a formar parte de la historia del Camino. Hay sitios muy recogidos que invitan a parar un rato. Si, si la tiene, si. 



¿Santiago es el final del camino, qué sentiste al llegar?

Realmente sentí que era el comienzo de algo, sí era el final del Camino, pero había algo nuevo. Ha sido un punto de inflexión en nuestras vidas. Seguimos siendo los mismos, pero ha nacido una gran afición. Creo que nada más llegar advertí, “Luismi, no voy a dejar la bici, esto acaba de empezar”. ¿Qué sentí al llegar?. Satisfacción la sensación del objetivo cumplido. Sentí que formaba parte de algo más, algo que te deja una pequeña marca, una señal que allí en el Obradoiro te hace sentir diferente “he hecho el Camino”. Tristeza por haber terminado, por que al día siguiente ya no tenía que ponerme mi uniforme de bicigrina para rodar. Sentí melancolía por la despedida de quienes habían sido mis compañeros de viaje. 


gracias Cris..


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