No pretendo ser el más veloz,ni el más técnico. Sin cuentakilómetros. Únicamente disfrutar de mi bicicleta,los lugares recorridos y poder mostrarlo al mundo.
Dos Pedales: rutas largas por la naturaleza y la historia. Rutas por la Comunidad Valenciana y Galicia (España), también Baden Württemberg y Bayern (Alemania)...

23/1/14

Corazón peregrino: El Camino Blanco.

Interesante nueva entrega de nuestra redactora del Camino de Santiago.


Por: Ivy Silva.
                                                 El Camino Blanco 

Caminar hasta Santiago de Compostela es una de las más estupendas experiencias que una persona puede realizar en la vida. Sea por el desafío;  por el enfrentamiento directo con uno mismo o por las ganas de llegar más allá de lo que pensamos que es nuestro limite… 

Recorrer la ruta jacobea llena el espíritu y llena el cuerpo de vida plena.

Los paisajes que encontramos cuando caminamos son postales que jamás saldrán de nuestra mente: veremos los Pirineos en toda su magnitud, los caminos de Navarra y sus colores de encanto, los campos dorados por los cereales, los pastos verdes como esmeraldas, y si muchas veces, el sol se transforma en un elemento a ser tratado con respeto, la lluvia no nos deja opciones en lo que se refiere a caminar con sacrificios…

Pero hay un Camino que pocos se atreven a enfrentar: El Camino en el Invierno.

El Camino en el Invierno es un universo desconocido hasta para quién ya ha recorrido otras veces esa ruta. El camino invernal lleva mi mente a los rincones del pasado; pienso en los peregrinos de la edad media, que con devoción (o mismamente con otros intereses) atravesaban miles de kilómetros sin ninguna de las facilidades que hoy en día tenemos. 

En mi humilde opinión esas personas que se aventuraban por los Caminos de Santiago en esa época y en esa estación del año, ya deberían tener su “lugar en el cielo” asegurado.

Hoy en día sabemos que muchísimas personas peregrinan; sabemos que hay temporadas que la única palabra que traduce lo que vemos es: Saturación. Mucha gente, miles de personas con el mismo objetivo de llegar a Compostela acaba quitándonos la atención que deberíamos dar al Camino, que al fin y al cabo, nunca dejará de ser una ruta espiritual. Que vengan a hacerlo como deporte, no digo nada, pero que ha nacido y se ha desarrollado como un rito, nadie lo puede negar. 

Muchas veces los peregrinos, cuando llegan a Santiago,  no se sienten “completos” (como yo en mi primer camino). Entonces nace la necesidad de volver a empezar. Ese volver a empezar significa intentar encontrar el foco que ha sido desvinculado de nuestra mente mientras caminábamos distraídos, charlando, comiendo y bebiendo como si de una fiesta de amigos se tratara… Volver a empezar, para muchos peregrinos, es la necesidad de sentirse como una piedra, un árbol o un grano de tierra, o sea es la necesidad de estar en el Camino, sentirlo, tocarlo, vivir uno dentro del otro… Y si en verano u otras épocas del año, la comunión con el camino se hace difícil por la cantidad de gente que allí está, algunos peregrinos eligen el invierno como el aro que va ligarlo de manera completa al Camino.


Una ruta muchas veces solitaria pero amiga. Momentos en los que encontrar una persona  significa compartir dolor y emoción. Donde una simple sonrisa o una palabra puede dejar una noche de nieve más cálida. El peregrino de invierno encontrará pocos albergues preparados para recibirlo pero los que están abiertos, están puramente atendiendo con el verdadero espíritu peregrino. Es una ruta que pide mucho de nosotros pero que cuando termina nos deja la sensación de que hemos estado, no más cerca, pero si, completamente dentro de nosotros mismos y nos dejará próximos de alguien que poco conocíamos por estar siempre dentro de grupos predeterminados por lo cotidiano, nos dejará próximos de nosotros mismos para poder entonces entender lo que pasa a nuestro alrededor.

El Camino de Invierno, es un camino para pocos. Pocos y humildes: Pocos porque es un duro camino; para los humildes porque es cuando necesitaremos entender que las facilidades encontradas en otras épocas del año no existirán y la humildad hará con que lo poco sea suficiente y la soledad una buena compañera.

El Camino Blanco es una bella aventura que debería poder ser vivida por todos, pero me pregunto si ¿todos los que están en el Camino de Santiago, están allí para “algo mayor”? o ¿solo están allí porque piensan que es una moda? Pensaré un rato y si llego a alguna conclusión se lo diré… Porque en verdad lo que me mas gusta es hablar de los peregrinos… De los verdaderos Peregrinos….Y a esos verdaderos peregrinos os deseo un feliz camino, un camino de descubrimientos; un camino que os ilumine en toda su plenitud y que brille con la misma magia como ha brillado la estrella de Belén.

Camino de Invierno: para pocos y bravos; bravos y humildes;
humildes y verdaderos.



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