No pretendo ser el más veloz,ni el más técnico. Sin cuentakilómetros. Únicamente disfrutar de mi bicicleta,los lugares recorridos y poder mostrarlo al mundo.
Dos Pedales: rutas largas por la naturaleza y la historia. Rutas por la Comunidad Valenciana y Galicia (España), también Baden Württemberg y Bayern (Alemania)...

28/11/13

Corazón peregrino: Cuando el Camino os llama.

Los jueves una  nueva entrega de los pensamientos y reflexiones sobre el Camino de Santiago a cargo de nuestra colaboradora Ivy Silva.

                                        Cuando El Camino os llama 


Por: Ivy Silva

¿Cuándo el Camino nos llama? ¿A quién el Camino llama?
¿Por qué el Camino llama?

Cuantas veces me he hecho esa pregunta e intento buscar las respuestas pero todo sigue siendo un gran misterio.

Es interesante notar, cuando se está en el Camino de Santiago, la cantidad de personas con que nos cruzamos, con muchas hablamos y podemos conocerlas un poco más. Son personas de todas las clases sociales, con estudios o no, que saben hablar idiomas o no, que son humildes o no.

Es difícil entender las razones que hacen que una persona empiece a caminar tantos kilómetros por tantos días, estando a merced del tiempo, de los dolores, de las molestias que pueden surgir a lo largo del trayecto: Están los que buscan aventura, otros buscan consuelo o ganas de estar solo; están los que buscan respuestas a sus dudas, otros caminan por religión y otros, todavía no saben por qué, pero están allí porque han recibido una llamada en su corazón.

Pienso que muchas personas que han recorrido el Camino no tienen la misma forma de pensar que yo. Pero es muy sencillo; están las personas que caminan y están los Peregrinos. No es necesario explicarlo, pero es importante entender que los Peregrinos de Santiago no hacen el Camino para contar a sus amigos lo que les ha pasado; las aventuras que han vivido en un confortable salón de sus casas o en una mesa de un restaurante cinco estrellas.

El peregrino recorre el Camino con humildad, con ganas de renovarse por dentro y con el alma limpia de todo que significa poder, ventajas y arrogancia. Puede que esas personas hayan sido llamadas, pero es una llamada para un mundo más humilde, para que se aprenda a vivir con menos.


El Camino es el camino de la sencillez.


Foto: Ángel Pérez.

En días como los de hoy, donde muchas y muchas veces nos encontramos a los “turistas del Camino”, a los que les hace muchísima gracia salir del albergue a las tres y media de la mañana, caminar sin mirar un bosque, sin ver una ermita, sin conocer a otro peregrino y sencillamente pasar por los pueblos sin ni siquiera saludar a la gente, esos caminantes que a las 2 de la tarde ya están sentados frente a la puerta del albergue prontos para ser los primeros en entrar, sellar su credencial y ocupar una cama limpia, no importándole si atrás de él viene algún peregrino que quizá no pueda andar tan rápido y por eso ha llegado más tarde y muchas veces se queda sin un lugar mejor para dormir (porque por supuesto nadie que ha despertado a las tres y media de la mañana va a cederle su cama); a esos turistas peregrinos me dan ganas de preguntarles: 

¿Porque lo hacen? Hay tantos otros sitios para caminar. ¿Porqué elegir un camino donde lo primero debería de ser la amistad y la buena voluntad?.

Me da mucha pena saber qué mismamente estando en un sitio en que la humildad y la benevolencia deberían prevalecer (al fin al cabo, es una ruta religiosa, mismo que uno no quiera obtener la santidad) todavía hay, y cada día más, personas que lo recorren y cuando llegan a sus casas necesitan de una guía escrita para saber todo sobre los pueblos que han cruzado porque con su prisa en llegar no han podido conocer a las gentes y sus historias, no han podido entrar en las iglesias seculares, ni disfrutar del sabor del agua fresca de la fuente. Porque con su prisa en llegar, no han sabido que lo mejor del viaje es el trayecto en sí.

Ojalá vuelvan los tiempos en que el Camino de Santiago sea recorrido por los peregrinos de alma, que como nuestros antepasados, caminaban con humildad mirando todo con el brillo de la novedad en los ojos, esperando humildemente que le abrieran la puerta, que le invitasen a comer algo o a dormir, y que a la mañana siguiente agradeciera con ilusión todo que le ha sido dado.

Peregrinos antepasados que no llevaban mochilas, que iban muchas veces vestidos con trapos y sandalias de cuero, o mismo descalzos. Peregrinos jóvenes o viejos llamados por la voz del Camino. Peregrinos que muchas veces no volvían de donde venían pero sabían que deberían obedecer la llamada, por el simple hecho de escuchar su corazón.

Ojalá esos tiempos vuelvan, tiempos en que se caminaba más despacio, tiempos en que se paraba debajo de un árbol para descansar. Que vuelvan los tiempos en que podamos encontrarnos con más historias y menos prisa por nuestro lindo Camino de Santiago, porque si él nos llama algo él quiere de nosotros:

Necesitamos un cambio o una mirada más profunda, porque hoy el Camino nos elige creyendo que nosotros también podemos hacer algo por él y por nosotros mismos.

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